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Reseña de The Evil Within, por Elmer Ruddenskjrik

Reseña de The Evil Within, por Elmer Ruddenskjrik

Este de es de esos juegos que antes de su puesta a la venta yo esperaba con ganas. Era aún cuando mostraba algún interés en las noticias sobre videojuegos, cuando seguía con ilusión las novedades y todavía se publicaban juegos que ofrecían diversión y horas de contenido, aunque también se estuvieran poniendo ya de moda los contenidos extra descargables de pago. Las expectativas, tratándose de mí, se explican solas: fan de la saga Resident Evil, independientemente de sus variaciones en los sistemas de juego, amante de los videojuegos de terror (o mejor dicho, con ambientación terrorífica), y seguidor de los distintos trabajos que Shinji Mikami, creador del Resident Evil original, había ido desempeñando aquí y allá para mi consola (entre ellos los geniales Vanquish y Shadows Of The Damned).

caratula-roja-the-evil-withingCuando se puso a la venta, en el año 2014, estaba mi Xbox 360 tan saturada de videojuegos que aún no había terminado, que decidí a regañadientes olvidarme de él, sabiendo que no podría dedicarle tiempo y que, al fin y al cabo, era otro juego del mismo estilo que no paraba de rejugar con los Resident Evil 4, 5 y 6 (la inclinación de la saga hacia el arcade cada vez más puro de acción a mí me tiene enamorado, por mucho que todo el mundo la critique). Quise en su momento darle oportunidad a otros juegos, otros estilos… Y no es que me arrepienta, pero a mí, lo que me va, es lo que me da The Evil Within.

La base del juego, la jugabilidad, anda a medias entre lo que se había hecho en Resident Evil 4 y la dificultad y presión de la supervivencia del Resident Evil original. Como suele pasar en estos juegos, la jugabilidad está hecha para que te sientas limitado. Un sistema endurecido y a veces hasta ortopédico de apuntado y de ataque cuerpo a cuerpo, que, lejos de parecerme un control mal desarrollado, yo lo acabo siempre encontrando como una herramienta de difícil uso que te recompensa con la experiencia (como es en todos los Resident Evil, diga lo que diga nadie). Jugándolo en la dificultad Superviviente (la que sería la “normal”, por defecto), es muy fácil morir de manera repetida en muchas secciones, y no es tanto por el número y daño que hacen los enemigos como porque algunos de ellos, directamente, no admiten margen de error. Algunos jefes finales ni siquiera se derrotan con armas, y hemos de enfrentarnos a ellos utilizando el escenario como trampa para atacarles, o como laberinto por el que escabullirnos y evitar acabar acorralados. La verdad es que el estilo de juego, sin desvelar nada, favorece la sensación constante de estar viviendo una auténtica pesadilla, que es lo que busca el argumento, pero lo hace de la mejor manera, no sumiéndonos en una tensión psicológica constante, como sí harían los buenos Silent Hill (del 1 al 3), lo cual también estaba muy bien; éste lo hace manteniéndonos siempre alerta ante la gran cantidad de trampas inesperadas que hay cada poco, obligándonos a mantener la sangre fría para activar los mecanismos que nos salvarán o asegurar ese tiro certero que evitará que se nos echen encima las criaturas, o apurando al máximo a la hora de pasar desapercibidos o de esquivar esos rabiosos ataques que nuestro torpe personaje parece ir a ser incapaz de evitar.

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Lo que sí reconozco es que, este sistema, tan de mi gusto, puede resultar frustrante a los jugadores menos pacientes o experimentados, sobre todo mientras el sonido y música del juego se esfuerza en aturullarte para tenerte los nervios crispados. Creo que eso ya es cuestión de gustos, pero he de mencionarlo para que sepa quien lea esto lo que se va a encontrar en el juego. Por ejemplo, el primer enfrentamiento del juego, que es en realidad una sección de supuesto sigilo, es de los más difíciles de superar. Me costó como ocho intentos la primera vez que lo jugué, y otros tantos, creo, no los he contado, esta segunda vez que lo estoy empezando. El margen de error no existe y una vez que este personaje te descubre, es muy difícil que puedas despistarle para volver a intentarlo sin morir, en un escenario muy limitado en espacio y recovecos. Tampoco queda claro en qué momento hay que olvidarse de esconderse y echar a correr para superar a este primer enemigo, y para cuando te das cuenta de que debes hacerlo, el monstruo ya está siempre a puntito de pillarte. Sé que me estoy explayando mucho con esto, pero es que… en serio, puede ser muy frustrante, y creo que puede dar una primera impresión muy equivocada del juego. Hacedme caso, insistid hasta superar eso, porque el resto es una maravilla.

La historia, habiéndola vivido en una sola pasada… creo que se comprende bien, en el sentido de que realmente no quiere que sepas nunca qué de lo que has vivido es realidad o qué no. Bueno, es un videojuego, así que como juego en sí todo lo que ocurre es real, pero en el contexto de su historia…

No voy a desvelar nada, como siempre digo en otras reseñas, pero el juego en sí (ignoro e ignoraré los contenidos descargables del personaje de Juli Kidman, The Assigment y The Consequence) resulta en un guión muy satisfactorio tanto por los animados y naturales diálogos como por los continuos flashbacks, e incluso por la narrativa propia que ofrecen tanto los escenarios como los enemigos, de tan sólo verlos: la historia es una clásica de buenos intentando sobrevivir, un malo que quiere dominar el mundo, y malos peores en la forma de una organización secreta que lo mueve todo en la sombra…  nada de ello especialmente original. The Evil Within es un viaje al abismo de las mentes de los personajes (principalmente de uno, pero de todos, en definitiva). Su desarrollo es inconexo y muy paulatino, llevándonos sin embargo por una eterna sucesión de inesperados sucesos, donde queda claro desde el principio que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, y explotando, al estilo de la saga Silent Hill, la idea de los traumas psicológicos de todos los personajes implicados (aunque no de una manera tan seria ni realista, claro).

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Técnicamente a mí me parece de gran altura. Lo que sí que pasa es que, como se dice mucho en el mundo del pc, no está muy optimizado. Sufre ralentizaciones y tirones a veces, incluso en momentos en los que no parece haber razones para ello (sin muchos enemigos ni escenarios amplios, no sé qué le pasa). Pero eso no quita de que de su aspecto y entorno sonoro se desprenda un gran esfuerzo. El juego no usa una tecnología gráfica avanzada, que yo sepa, de hecho no fue innovador en este aspecto ni en su día, pero la cantidad de detalles en personajes y escenarios, y la calidad de sus diseños, justificarían un notable como mínimo, si yo hiciera análisis con nota (que no hago). Además, las animaciones tanto durante el juego como en los vídeos de la historia (donde se aprecia mucho detalle en el movimiento de las caras, sus bocas y gestos) son realistas y fluidas, aunque a la hora de zurrarse con los enemigos, a veces parece que no es muy preciso el sistema de impactos, e incluso se puede ver cómo el cuerpo del protagonista traspasa paredes o incluso suelos, en ocasiones, a la hora de ver el “game over”. Son cosas que no afectan casi nada a la dura jugabilidad, pero que pueden hacer soltar alguna risita a quien observa, o al mismo jugador. Aun así, el aspecto del juego es de esos que pase el tiempo que pase, siempre se verán bien, así de bien diseñado lo veo.

La música me recuerda mucho tanto a composiciones de los viejos Resident Evil como a algunos ambientes musicales agobiantes de Silent Hill, y está muy bien utilizada, incluso el juego tira de largos silencios en ocasiones para ambientar situaciones de suspenso.

the-evil-within-6Los sonidos son magistrales, quizá no tan variados como en otros juegos, pero contundentes por parte de las armas, con una textura que te hace sentir no sólo la explosión de la pólvora, si no también el metal de las balas o el arma. Los monstruos, sus gritos y el ruido de sus masacres, son también muy precisos: estridentes, burbujeantes, que salpican, que hacen temblar las paredes… todo ello se puede “ver” incluso escuchando a ciegas. No hay nada innovador, pero la calidad, la definición de algunos sonidos, son impresionantes. Casi diría que es lo mejor, a nivel técnico, de todo el juego.

Y por supuesto el doblaje al castellano… Muy superior a la mayoría de grandes producciones en videojuegos: aparte de unas excelentes interpretaciones, la sincronización de las voces con sus bocas es perfecta (algo que no sé por qué motivo sí que falla en muchos otros juegos), y el sonido es claro, nunca queda por debajo de los ruidos o la música, así que no hará falta trastear con los volúmenes de las opciones o activar subtítulos para saber lo que dicen. En serio, perfecto.

El juego es una pasada. Lo acabo de terminar y lo he vuelto a empezar en su siguiente dificultad. Por lo que sé, hay cosas para desbloquear completando todos los coleccionables y dificultades, y a ello voy, aunque tampoco necesitaba mayor motivación para rejugarlo… Como jugador y espectador de pelis de terror, The Evil Within es una maravilla. Homenajes constantes a Resident Evil (el primer zombi que sale aparece como en ese juego de Capcom) e incluso a Silent Hill; a las películas La Cosa, Re-sonator (hay un enemigo que tiene el mismo rostro de tentáculos que le salía al Doctor Pretorius en su primera aparición monstruosa), a The Ring, La Matanza De Texas, El Resplandor, a la saga Saw, no sé, de muchas otras cosas que ni me habré dado cuenta o que ahora no recuerdo.

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En definitiva, mi encuentro con este juego se hizo esperar, pero me ha resultado de lo más satisfactorio, lo bastante como para necesitar escribirlo. ¡Ah, y no voy a nombrar a todos los que han hecho el juego, pero bravo por todos ellos, desde luego!

¿Lo recomiendo? Pues sí, coño.

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Elmer Ruddenskjrik