• historiaspulp@gmail.com

Inicio

CONCURSO HISTORIAS PULP: EL EXORCISTA

REVISTA HISTORIAS PULP # 5: EL EXORCISTA

Es muy posible que de entre todos los concursos que hemos convocado desde Historias Pulp este sea el que plantea un reto más inquietante. La Revista Historias Pulp # 5: El Exorcista va a ser una endemoniada sucesión de relatos terroríficos, seguramente los mejores sobre el tema jamás escritos, y será un orgullo recibirlos, leerlos, y seleccionar aquellos que aporten no solo novedades sino las más extrañas e infernales ideas.

A todos los amantes de esta gran obra maestra del cine de terror, quizá la más importante de todos los tiempos, os va a plantear un nuevo reto intelectual, emocional e, incluso, espiritual. Todos los relatos deben estar inspirados en la película, o en la saga de películas posteriores, pero inspiración no significa que no podáis crear mundos nuevos, tramas divergentes e, incluso, personajes novedosos. Nada hay más interesante para un escritor que tener un reto difícil por delante y si este reto es, además, sobre una obra maestra del cine de terror la excitación intelectual está asegurada.

Así pues quedáis todos invitados a poseeros del espíritu perverso de Pazuzu y con él en vuestro interior aportar vuestra propia versión, vuestra propia historia de El Exorcista.

El mejor truco, por Elmer Ruddenskjrik

Este relato no sé exactamente cómo se me ocurrió. Empecé a escribir unas líneas sin más sobre una ayudante de mago que no sabía qué podía estar fallando con el truco, y a raíz de eso fui improvisando todo lo demás.

LA VIGA EN EL OJO de Moisés Rocamora

Cruz, Puesta Del Sol, Humildad, Devoción, Silueta

Justito a mitad de la misa, cuando el padrecito Alfredo José nos tenía a todos  encandilados con sus lindas y esclarecedoras palabras. Hicieron acto de presencia los dos  pendejos. Pancho el “Pachuco” y su compinche el menso de Josué Ramírez. ¿Qué carajo hacían estos dos en la casa del Señor? Pancho era un borracho mujeriego que  andaba todo el día entre la cantina del Octavio y el burdel de la Lucrecia. Mientras que  Josué (que no recuerdo qué nombrajo extraño usaba como apodo) no tenía más oficio que  estar todo el día con los indios de la Sierra Madre mascando peyote y balbuceando  memeces. 

FICTION NEWS SEPTIEMBRE

LA VIDA CEREBRAL DE JUSTO GOMARA 1886

En este mes de septiembre rendimos homenaje, una vez más, a otro autor que rompió esquemas (pese a ir ciertamente a la zaga, quizá, de “Frankenstein”) al ver publicado su relato “La Vida Cerebral” en un recopilatorio conocido como “Locuras Humanas”, publicado por primera vez en Argentina en 1886. Justo Sanjurjo López de Gomara ingenió en este perturbador relato las andanzas de un personaje que se adelantó 35 años a la creación por Lovecraft del reanimador de cadáveres Herbert West. Si bien ambos relatos son satisfactoriamente atmosféricos, por los extractos que podemos rescatar de la web de Augusto Uribe (a su vez rescatada desde el Internet Archive), el relato de Justo Sanjurjo es bastante más perturbador en hechos y detalle narrativo. Y quizá sea más transgresor en cuanto a implicaciones morales o éticas se refiere, poniendo de relieve a muy distintos niveles las fronteras de distintos tipos de mal.

El hombre bidimensional

Un relato de María Larralde

EL HOMBRE BIDIMENSIONAL 

Agotado, Cansado, Triste, Stickman

Érase una vez un hombre que no vivía en un relato. 

Su no vida era bidimensional y todo giraba en torno a las mismas circunstancias, una y otra vez. Circunstancias que él no entendía pero ni falta que le hacía. 

Fantasía, Libro, Leer, Lectura, Lector

Un día una mujer leyó aquel relato en voz bien alta, sonora y pura voz de mujer. Entonces el hombre bidimensional cobró vida. Vida que él no discernía pero ni falta que le hacía. 

Deambuló por ese nuevo lugar extraño para él, sonidos que bajaban y subían, y vio que no encajaba en el mundo humano. Así, repentinamente, se dio cuenta él. Entendió que no entendía pero ni falta que le hacía. 

Cranium, La Cabeza, Humana, Personas

Nadie lo tomaba en serio, mas que literariamente hablando, claro, lo cual le entristecía profundamente, aunque ese sentimiento no encajaba con su falta de humanidad. Humanidad que no compartía pero ni falta que le hacía. 

Cerebro, Cara, Funciones, La Cabeza

Porque en su planicie mental nunca había sentido más que lo que el relato marcaba y decía. Y decía que algún día un lector le daría pensamientos. Él pensaba que no comprendía pero ni falta que le hacía. 

Pensamiento, Hombre, Masculina, Personas

Sin embargo, el hombre bidimensional deseaba una relación verdaderamente humana, cercana y cálida… o eso se imaginaba. Algo que despertara su corazón de papel. Papel el suyo que no veía pero ni falta que le hacía. 

Niño, Pareja, Mujeres, Niña, Humana

Repentinamente sintió que unos dedos recorrían su piel, que unos labios rozaban su tez, que unos senos se posaban en él, que unas piernas rodeaban su abdomen y tiraban de él con tozudez. Sensaciones que en verdad no sentía pero ni falta que le hacía. 

Beso, Personas, Hombre, Desnuda

Descubrió que todo aquello le sentaba bien pero cuando la mujer terminó de leer el relato del hombre aquel, su vida dejó de ser, su pensamiento se hizo papel, su humanidad tinta negra otra vez y el hombre bidimensional quedó atrapado en su llano relato, encerrado en la nada de la plana eternidad… Eternidad que no entendía pero ni falta que le hacía. 

Cráneo, La Colección De, Asistente

1 septiembre 2020, María Larralde.