21 mayo, 2024

Siguiendo con una serie de relatos dedicados a los Reality Shows Televisivos, en esta ocasión María Larralde nos ofrece una esperpéntica escena de una familia, madre e hijo cuarentón, que se preparan para ver Su programa favorito: “Torturas a lo bestia…”

Y ahora…¡que comience la función!

MI PROGRAMA FAVORITO

María Larralde

— ¡A las ocho lo echan, madre!
— Sí, ¡ya voy! ¿Preparo algo de cenar?
— Vale. Pero no te líes demasiado.
— No, Darío, tranquilo hijo, haré unos bocadillos fríos y con unas patatas fritas, bastará.
— Vale mamá.
— Ya estoy aquí. ¿Quién sale hoy?
— Hoy parece ser que van a aparecer concursantes sorpresa, pero no los del otro día que quedaron finalistas, y la verdad no sé por qué. ¿A qué vendrá este cambio repentino? Quería ver a Naiara en la mesa de torturas…está tan buena. Ver cómo soporta el dolor es tan excitante.
— ¡Qué cosas! Hacen lo que quieren. Y nosotros aquí como tontos. Si es que tenemos la culpa nosotros. Tenemos la culpa nosotros de que hagan estas basuras, ¡ya lo decía mi hermana! Naiara y Antón, esos dos merecen ganar ¡ya lo creo! Han sufrido, pero a base de bien. Él creo que perdió una pierna ¿no?

— Sí, sí… y no veas cómo sangraba. A mí me gusta este programa, pero me jode que me cambien las reglas así por que sí. Si han quedado finalistas ¡han quedado finalistas, joder! , y si están todavía sin recuperar, pues que se jodan, para eso van a forrarse. ¿No te jode?
— Sí, a mí también me gusta, pero porque lo veo contigo, en realidad es aburrido estar mirando desde casa a personas desconocidas y ver cómo sufren de esa manera. A veces me da hasta miedo verles sufrir. Pero bueno, si no hay más remedio.
— Mamá. ¡Cállate, joder!
— Oye, oye a ver si no voy a poder opinar en mi propia casa.
— Mejor te callas o te vas, nadie te obliga a verlo, a mí me gusta, no me fastidies el día ¡coño! ¡Ya está bien, jodida vieja de mierda!
— ¡Ey, Ey, Ey! ¡Esto sí que no…no… y nooo! A mí me respetas hijo de perra, eres un mal parido, un mamón, un degenerado y aquí me tienes, ¡apoyándote!, viviendo contigo todavía para ayudarte a salir adelante. Eres un inútil como tu padre. ¡Un verdadero sinvergüenza, vago asqueroso que se gasta el dinero en putas y en juego! ¡Te callas tú!
— ¡Paso, paso… o te vas o te meto una hostia que te mato! Vives conmigo porque me das pena, vieja inútil. ¡Siempre viviendo de los hombres, siempre dando sexo a cambio de no trabajar y ser una mantenida! ¡Primero papá y ahora yo!
— ¡Calla, que empieza!
— ¿Qué me callé? ¡Te callas tú degenerada, pedófila, abusadora de tu propio hijo desde pequeño! ¡Cállate túu!

Din-dong-ding-dong-ding-dong…

— ¡Abre, Darío!
— ¡Abre tú…!
— ¡No pienso hacerlo!
— ¡Puta vieja!

Din-dong-ding-dong-ding-dong…

— ¡Ya va, ya vaa…!

— Buenos días, ¿Darío Arturo Coímbra Reinaldo?
— Sí. Soy yo.

Silencio.

— ¿Hijo? ¿Hijo? ¿Darío?

¡Bienvenidos a Torturas a lo bestia! El programa que hará las delicias de toda la familia. Hoy tenemos un nuevo concursante: Darío Arturo Coímbra Reinaldo. Él es de Madrid y se encuentra sedado en estos momentos. Mandó su inscripción hace unos meses y nos encantó su entusiasmo por el formato de este programa. Su familia ya tuvo una agradable experiencia con nosotros. En cuanto despierte comenzaremos la sesión de torturas, ¡comenzando por las uñas de los pies!

Aplausos…

<<¿Será cabróon? ¿Se ha inscrito al programa? No me lo puedo creer. ¡A ver si le arrancan las uñas una a una hasta que pierda el sentido de una vez! Qué interesante… Será el segundo varón de la familia que se enfrenta a torturas a lo bestia. ¡Ha, ha, ha, ha! ¡Ay, estos hombres! ¡Esto sí que me gusta, así es más divertido que con un desconocido! Espero que gane. No quiero acabar sin un duro otra vez, el maricón de su padre no aguantó hasta el final, pero ahora yo no estoy para trabajar ¡Venga Darío, hazlo por tu mamaíta! Qué experiencia más emocionante>>.

Una lágrima recorrió la mejilla de Leocadia, una lágrima de emoción contenida o de amor.

FIN

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