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El Conjuro. Expediente Warren 2

El Conjuro. Expediente Warren 2

Reseña por María Larralde y WW Fairy

Al comenzar a escribir esta reseña no sabíamos por dónde comenzar pues  al ser simplemente una opinión no es necesario un análisis excesivamente  técnico o artístico de la película.  Pero si el cine puede llamarse arte, sobre todo el cine del género de terror, es en esta película llamada El conjuro o Expediente Warren 2. Y Arte con mayúsculas. Suponemos que habrá detractores pero deberán justificar muy mucho su opinión negativa sobre esta cinta que es capaz de arrancar aplausos en la sala, al menos en las dos ocasiones en que hemos ido a verla al cine. Y esta es nuestra primera recomendación: paguen por ver esta película. No esperen a descargarla y verla en la televisión, o a comprarla dentro de unos meses. Vayan al cine, es una película que lo merece.

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Desde nuestro punto de vista, esta película, quizá incluyendo Expediente Warren 1, la incluiríamos en lo que podríamos llamar Cine de Autor. No solo por ser Director y Guionista, sino por crear toda una serie de presupuestos, de ideas y concepciones respecto de la temática de lo sobrenatural y lo demoníaco, que mantiene un estilo fiel a sí mismo y es un planteamiento personal y único que va más allá de lo meramente económico como parte de la industria del cine. La impresión es: esto que te cuento es lo que creo. Casi como si se tratara de algo experimental. Sabemos que es imaginación en las tres cuartas partes, pero hay algo en esta película que te hace dudar. Eso es saber contar una historia. Convencer, hacer que el espectador lo viva emocionalmente, introducirle en la historia y hacerle llegar a pensar: ¿será verdad?

La historia:

La historia es manida ya en el género del terror, tanto, que  si uno viera cosas volando por su casa, escuchara voces en la oscuridad, o le sorprendieran y despertaran golpes en las paredes por las noches creería que están rodando una película en su casa, eso sí, sin permiso. Y esto incluso aunque se advierta que está basada en hechos reales. Esta temática no llama la atención de nadie para ir a ver una película, solamente habiendo visto la primera y otras cintas del director te arriesgas, de entrada, a ver más de lo mismo.

La seriedad con la que se trata la situación, la trama,  ya sea verdadera o no,  nos manda el mensaje desde el minuto uno de que lo que te plantean pudo ocurrir así y que merece ser contado. Una historia terrible de sufrimiento humano que se convierte progresivamente en pesadilla y horror. Los protagonistas son  tratados con muchísima dignidad, tanto el matrimonio Warren como cada uno de los miembros de la familia, los vecinos, los investigadores, los policías… algunos son tratados como héroes a mayor o menor escala.

La forma de presentarnos el terror: no se intenta dar miedo directo al espectador a través de espectaculares escenas que intentan sobresaltarte sino que es más bien un terror secundario ajeno al sobresalto inicial y que se infunde en el espectador a través de los sentimientos que reflejan los protagonistas,  los sonidos de cada momento cuya proporcionalidad es perfecta, los escenarios con las tonalidades de los colores, los planos utilizados en los que ves sin ver o lo ves todo como si lo tuvieras delante, la frustración que se crea cuando no se producen las apariciones o sustos que uno espera dejándote con una sensación de aprensión que pocas películas logran y, al ser las reacciones de los personajes tan realistas y coherentes, te permite identificarte y creer en la veracidad de los hechos que suceden.

Otro punto a su favor es que, como en la historia real, los fenómenos suceden independientemente de quien esté presente. ¡Basta de fantasmas que solo se muestran ante una sola persona! Y que dejan de hacer ruiditos cuando llega la poli o el investigador de turno. Un diez en esto.

Además es una película cuidadosamente rodada y hemos necesitado verla más de una vez para percatarnos de la mayoría de los detalles que nos presentan en distintas tomas, tan sutilmente, que es imposible verlos la primera vez. El ambiente es perfecto, y refleja con esmero y sencillez la época en la que los hechos reales ocurren. Una paleta de colores que ambientan la época, unos actores excelentes que creen en sus papeles y en sus personajes, y unos planos que, sinceramente, estilísticamente, en algunos momentos compararía con la belleza de un cuadro: la escena de la ventana, recordad esa escena.

Algo emocionante para un cinéfilo es la gran cantidad de guiños a obras maestras del cine del terror que logran, en un verdadero fan, emocionar hasta el punto de dejar casi al borde de la lágrima. Frances O´Connor, la actriz que representa a la madre en este film merece un lugar destacado y un agradecimiento por nuestra parte al hacernos revivir con gran emoción momentos estelares con sus perfectas emulaciones de  Ellen Burstyn (EL Exorcista). Esto se puede extender a varias escenas que tan deliciosamente rinden tributo a las grandes predecesoras del cine de terror (incluidas obras de este mismo director). Voces, movimientos, colores…

Y ahora viene lo bueno: y esto es que —como en el caso real— existe más de una entidad que perturba a la familia. Y esa segunda entidad es un demonio. Un demonio que usa no solo a los hombres sino que actúa a través de los objetos inanimados y demás entidades.  Alguien dirá que es  spolier pero no podemos hacer adelanto de algo que ya se sabe desde el principio y que se viene diciendo por todos lados. El cómo se presenta a este ser diabólico es lo distinto. Algo logrado en El Exorcista y superado por esta película, el demonio es un ente poderoso y así actúa. No da miedo porque pegue sustos o sea horrendo (que lo es, y mucho). Aterroriza porque es omnipotente. No hay salida. Es un ser superior a todos los demás. Y los demás solamente pueden actuar como víctimas suyas. Así es el verdadero mal.

El final:

No sabíamos decir, en un primer momento,  si nos convenció o no. Es el mejor final posible tras analizar otras posibilidades: ninguna nos satisfacía, y por tanto James Wan ha hecho lo que todos o la mayoría habríamos hecho. Es un final coherente con el desarrollo de la historia, con lo que el matrimonio Warren representa en la película, y con la historia real.

Creemos que será, en unos años, considerada una obra maestra del terror y como tal la consideramos… ¡Cine Superguay!

¡¡Id al cine y que las paséis canutas!!

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María Larralde