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Walter Velásquez, poeta.

Walter Velásquez, poeta.

El poeta estúpido

Él solo escribe para llamar la atención. Su objetivo no era ser considerado como uno de los poetas más destacados del país. Utiliza  su oficio como un modo de sex appeal, ya que frecuenta  los mejores bares para seducir a las chicas, pero ellas ni bola le dan. Él, todo terco, insistía en que le hablen o que se dejen seducir. Llega a un punto donde él se pone agresivo y pesado, pero como moneda de cambio, recibe unas buenas bofetadas. Saliendo decepcionado, ebrio y molesto, pasa por la calle Quilca para recitar ante aficionados al arte y la vida bohemia. Al recitar, uno de los aficionados lo pifia, causando que el poeta estúpido utilice su violencia como arma de defensa. Sin embargo, entre patadas, golpes e insultos, lo dejan tirado mientras, bañado de sangre, agoniza y llora.

Llega a su departamento para, inmediatamente, destruir su refrigeradora y sacar una botella de Ron Cartavio. Mientras bebía desenfrenadamente, comienza a reflexionar sobre su existencia poética en el mundo del arte. Tras terminar su reflexión, se dirige a su ventana para dar el gran salto: el salto a la muerte. Y así, culmina otra ridícula y lamentable historia de otro estúpido poeta.

La astuta

Avaricia, malicia, soberbia, inteligencia; cuatro palabras clásicas que definían a la chica astuta. Una joven con clase, pero también con mucha locura. Los sábados eran sus fechas de aventuras interesantes para encontrar cosas entretenidas. Al llegar a los bares, comenzaba a deslizar su belleza para obtener todas las miradas de los idiotas. Mientras los idiotas derramaban baba, ella seguía buscando a su elegido.  Ignoraba a aquellos que se comportaban como huevones, esos que insistían en seducirla y que terminaban siendo mandados al carajo por ella. Finalmente encuentra a su elegido. Un hombre de pocas palabras, pero de gran carácter. Comienzan a bailar sensualmente mientras sus miradas se cruzan, dando indicios de querer a ir a un hotel. Salen del bar con dirección al hospedaje para algo más. Llegan al cuarto para realizar el acto sexual de manera apasionada y excitante. Al terminar, la astuta le propone una cita para conocerse más, pero él le dice que esto ha sido su cita. La astuta se queda en shock, ya que nunca un hombre en su vida le había negado una salida. Molesta, le tira una bofetada y le pidió rabiosamente que se marche de la habitación. El elegido le dice que a veces no siempre se ganan premios, sino que también se pierden. La astuta se queda en un silencio incomodo, donde reflexiona lo mencionado por el elegido. Al abandonar el hotel, se promete alejarse de su mundo y comenzar a pensar mucho más ella. Después de todo, ya había ganado varias batallas y esta solo fue su primera derrota. Derrotada pero siempre orgullosa.

Vichama

No existen lugares felices, pero sí hay un lugar en donde los placeres nocturnos no tienen límites: Vichama Rock Bar. Ubicado en Jirón Carabaya de la oscura, nefasta, asquerosa, pero entretenida Plaza San Martín, Centro de Lima. Su apertura está ocurriendo todos los días, pero si hay un día en específico, son los malditos sábado de año. Las puertas abren a partir de las 9 de la noche para que la gente vaya entrenado gratis. A partir de las 11, el cobro de 10 benditos miserables soles se hacen presente. Sería bello si las entradas sean siempre gratis, pero se entiende la necesidad de obtener dinero. Ni bien entras a la puerta del bar, el sonido bestial de la música del lugar se apodera de tus oídos. Sientes la necesidad de bailar desenfrenadamente sin importar cuantas personas te empujen. El precio de la cerveza es accesible (11 soles) y la consumes para que tu energía siga intacta. Rock, salsa, reggaetón, new wave, cumbia, punk, metal y pop son los géneros expuestos por el DJ Vichamero, que apuesta por una diversidad musical. A la vez, se une la banda tributo que rinde homenaje a David Bowie, Joy Division, U2, The Smiths y entre otras bandas importantes. En ese pequeño lugar hay de todo: vómitos, peleas, cervezas y margaritos volando, olores nauseabundos, pogo, saliva, gritos, besos, abrazos y amor. Pero si hay un elemento importante es la tarima, cuyo espacio se presta para los bailes vergonzosos y hermosos. Y sí hay un dueño de la tarimba, y tiene nombre: el tío Vichama.

Hasta el momento nadie conoce su nombre y edad, solo se le conoce por ser el mejor bailarín del maldito bar. Una persona que, mediante su extrovertido y desenfrenado baile, lo ha podido convertir en un icono del Vichama Rock Bar. El Vichama Rock Bar no es un lugar para ser feliz, es un lugar para que te maldigas del placer oscuro placentero. ¡Ah!, y recuerda que siempre pero siempre, saldrás a las 7 am del domingo para que luego quizás tu baño te espere para tu respectivo vómito.

Tiempo

Abstinencia es algo que no soporto

Desearía ver nuevamente tu rostro

Para no seguir con este maltrato

Tus besos y abrazos es algo que extraño

Ver tu sonrisa fluir bajo tu naturaleza

De  la persona que eres

No aguanto el tiempo

Ni el dolor  

Retroceder es poco

Volver a vivirlo es más intenso

Pero sé que me quieres muerto  

El Final

Supongo que este es el final de nuestra historia

Sin rencores y lamentaciones

Existió amor pero ahora solo queda el desamor  

No hubo infidelidades y desengaños

Perdimos la sinceridad y la expresión

 

No hubo caricias, besos y hermosas palabras en los últimos meses

Solo llamadas telefónicas y mensajes de texto sin ninguna emoción

Nos encontrábamos en nuestro hogar, sin ningún respectivo abrazo

Nuestra cama era solo lugar para dormir

Y así transcurría los días con las mismas secuencias

 

La que sería nuestra cena romántica, fue nuestra última cena

Miradas de desánimo, molestia e inconformidad

Pero con el claro objetivo de dar fin a la etapa

Nos levantamos de nuestros asientos  

Para decirnos adiós y suerte

Sin saber que uno de nosotros

Iría a la estación del tren

Para culminar esta romántica

Y triste historia

La Chica de Naranja

Chapo una botella de whisky mi mirada se fija en una dama de cabello naranja me acerco a su sitio y nuestras miradas danzan no hay palabras le invito un trago me rechaza le propongo un baile corporal y se acerca lentamente me susurra escapemos de aquí por favor

Salimos con dirección al hotel entramos a la habitación saca un cuchillo aparta de mí este dolor me dice tensa y le digo que no que ella saque mi dolor del enamoramiento las lágrimas comienzan clavo mi corazón para que yo sucumba ante la muerte para que yo sucumba ante la muerte o no otra vez otra vez

El imperfecto

Pequeña nota sobre el autor

Mi nombre es Walter Alexis Velásquez Mendoza y soy estudiante de periodismo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Me dedico a la poesía desde hace 2 años y he tenido la oportunidad de participar en distintos eventos poéticos  como el Slam de Poesía oral del colectivo Reporteros Infiltrad2 y recientemente en el 12 aniversario de Gremio de Escritores. Además de ello, hace un par de meses salió mi primera colaboración poética llamada ¨El dolor de la tinta¨ con la editorial El Verso Azul.  Actualmente me encuentro preparando una plaqueta que sacare con 3 poetas, más en pequeños procesos de armar mi primer poemario.

Revista Cinosargo

LIBEROAMERICA

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María Larralde