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“A modo de presentación”, por Ermenegildo Buendía

“A modo de presentación”, por Ermenegildo Buendía

En esta ocasión, trayendo a la página otros talentos, es muy grato para nosotros presentar tres cortísimos e inéditos trabajos de un curioso ser, Ermenegildo Buendía, establecido en Oaxaca de Juárez (México), y que se define a sí mismo como “un diletante mediocre”.

Leed y juzgad por vosotros mismos si es como él se dice (nosotros no lo creemos, no somos idiotas y sólo publicamos contenido de gran calidad).

Al igual que esta entrada del blog, añadiremos un archivo PDF para su descarga gratuita y un nuevo audiorrelato con su correspondiente lectura en la sección correspondiente.

Y ahora, sin daros más la brasa, que disfrutéis.

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VITALIDAD

ZADSD era un hombre con una vitalidad increíble, parecía jamás cansarse, siempre tenía una enorme sonrisa y estaba dispuesto a todo, su personalidad parecía englobarse en una frase que él decía para referirse a sí mismo: “soy un simple enamorado de la vida”.

Esta afirmación, aunque baladí a primera impresión, guiaba cada acción que realizaba y cada pensamiento que pasaba por su mente; así, un buen día le cruzó por la cabeza la terrible idea de la muerte, verse en un ataúd, petrificado, frío, sin su característica sonrisa en el rostro, un atuendo negro y un semblante aun más negro. Le ponía la piel de gallina, y, por tanto, decidió sencillamente no morir, dejar eso de la muerte a los demás y dedicarse a la eternidad.

Comenzó, como era lógico, por buscar los medios más radicales, todos ellos sin efecto positivo para su propósito: ingesta de fetos, inyecciones de células madre, baños en sangre de doncellas y mancebos jóvenes, rituales de todo tipo y… nada de nada, seguía siendo tan mortal como siempre.

Después de mucho intentarlo, se le notaba cansado, cosa que realmente merecía atención, ya que era algo inaudito por tratarse de él. Un día, caminando por la calle escuchó a unas personas hablar de un difunto, del cómo había estirado la pata y había partido a mejor vida (cosa que dudaba profundamente, “mejor vida”, para nada, ¿qué mejor que la vida, sino la vida misma?) y eso lo animó a realizar el último intento, la última acción desesperada. Compró una sierra, algo de anestesia, desinfectantes, gasas y una silla de ruedas, lo necesario para jamás estirar la pata.

 

VERTICAL

Entrada mística

que huele a tierra húmeda;

paralelogramo que se abre

y se convierte en triángulo.

Tu llamada penetra por mis poros

invitándome, incitándome a descifrarte

con la llave de mi cuerpo.

Eres el poliforme Oráculo

que recitará el poema de la vida

mientras que yo, su asistente,

seré arrebatado en el éxtasis de sus versos.

Boca sonriente de Dios

trágame y muéstrame tus entrañas,

bésame, y déjame besarte

bajo el resplandor de tus rayos,

divino haz de luz

que no me deja más que a tientas,

ciego como el destino

y transparente como la muerte.

 

EL NACIMIENTO DE LA LLUVIA

Cargado el barco de plata,

Ennegrecido por su carga

de lágrimas.

Viaja, se detiene al escuchar el canto de sirenas

Voladoras, negras como él.

Se ancla a su voz de cascabel.

 

Melancolía y alegría.

Negra esperanza.

 

El canto que ruega,

Pide saciar la sed del firme ondulante

De lengua subterránea.

Ondulante, multicolor, firme, marrón.

 

Lágrimas lunares,

Gotas de claridad,

Destellos solares.

 

Penetra la piel con tristeza,

Y reverdece la alegría.

Penetra la piel con júbilo,

Porque ha llegado la hora de morir.

Descarga tu negra carga

Regresa a tu blanca calma.

 

El canto que ruega,

Pide la muerte para la vida,

Pide iniciar sobre la muerte.

 

Sirenas canten, lloren, rían.

Rueguen por más lágrimas dulces,

Que la tristeza y la alegría son el pan de mi piel.

Rueguen por más lágrimas agrias

Para la sed de mi fe.

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A modo de presentación

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Elmer Ruddenskjrik