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Asteroidea, de María Larralde

Asteroidea, de María Larralde

En la siguiente entrada podréis encontrar una de las mejores versiones de las historias de horror al estilo de los “científicos locos”.

¡Esperamos que la disfrutéis, pulperos!

ASTEROIDEA

por María Larralde

DE BLANCO PINTÓ LAS PAREDES

De blanco pintó las paredes. Blancos eran la mayoría de artilugios, artefactos y materiales con los que Malta trabajó incansablemente durante más de diez años: microscopio electrónico, centrifugadora, congelador, agitador, balanza, incubadora… De blanco vestía Malta cuando abrió la jaula donde el espécimen número 30, yacía muerto.

Era su último fracaso.

El estómago negro sobresalía por su boca y en él se podía entrever, por sus paredes traslúcidas, un pequeño ratoncito a medio digerir. Sus formas, de pequeño mamífero cuadrúpedo, se podían atisbar como si una bolsa (cuyas paredes estuvieran saturadas de alquitrán, pegadas milimétricamente a su contorno), lo recubriera totalmente.

Había trabajado, años atrás, con una beca en el Instituto Roslin de Edimburgo. Su vida cambió en el momento en el que, formando parte del equipo de Ian Wilmurt, lograron una oveja por clonación de una célula somática adulta.

Desde entonces solo pensaba en realizar su más ansiado y terrible sueño.

Sobre un pulcro suelo blanco de mármol quedo su cuerpo frágil de mujer menuda, tirado de cualquier manera. Un cuerpo que albergaba un espíritu perverso y una voluntad férrea.

Al fondo del laboratorio, las preciosas y diversas estrellas de mar, cuyos colores resaltaban contra el pálido fondo, continuaron viviendo en la pecera de 10 metros cúbicos durante unos pocos días más, hasta que se les acabó el O2 y la comida.

El cianuro es fácil de conseguir.

La simetría axial no tanto, dado que es una involución, como la reproducción asexual.

Sin embargo, algo de todo aquello se perfilaba en las páginas del bloc de notas de Malta.

Cuaderno de notas:

Espécimen número 30, en el suelo de la jaula —tanque, sin pulso ni respiración. Presenta un color entre rosado y amarillento con franjas de piel humana con osículos en la dermis dispuestas alternativamente por todo su cuerpo visible. Partes blandas y partes duras. De su abdomen, por la zona derecha, aparece un bulto semejante a una pierna humana pero sin desarrollar plenamente. En su cabeza hay algo que sobresale por la parte frontal del cráneo, es una pata triangulada, parecida a un tentáculo de color indeterminado. El cuerpo está tumbado boca arriba. La boca se ha transformado en un simple agujero rodeado de tejido peristomial, con algunos apéndices mal desarrollados que se asemejan a dientes. Los ojos han empequeñecido tanto que parecieran de arácnido siendo solo visibles a simple vista por la oscuridad de sus pupilas, que abarcan todo el globo ocular. Está desnudo y mojado permanentemente por agua marina, por lo que su epidermis no ha sufrido desecación alguna. No presenta órganos sexuales. En su lugar, otro de esos tentáculos estaba iniciando su desarrollo cuando el individuo falleció.

Bajo la mesa del potente ordenador el cuerpo de la mujer inerte sobresale y contrasta, por el moreno de su piel, con su bata blanca y el mármol. Oculta, sin embargo, ciertas protuberancias que comenzaban a surgir por todo su cuerpo. El dolor le ha impedido seguir.

Cuaderno de notas:

Espécimen 1 al 30, no soportaron el dolor cuando despertaban de su estado comatoso inducido. Sus órganos internos comenzaban a duplicarse exitosamente.

Yo no soporto el dolor ni siquiera a dosis de morfina altas. El experimento ha fracasado.

Malta, 2 de febrero del año 2020.

Huele a pescado podrido.

El lugar no será encontrado hasta un mes después. La asistenta del hogar llamará a la policía. Cree que abajo, en el laboratorio, ha pasado algo. Pero ella no puede entrar.

Es el único lugar prohibido. Bajo ningún concepto puede molestar a la señora cuando está en el laboratorio. Pero 30 días sin subir, sin saber nada de Malta, son demasiados.

31 cadáveres, encuentra la policía en el sótano de Malta: 7 en las jaulas—pecera, 23 enterrados en una gruta cavada en el interior del laboratorio adosada a modo de cementerio, y uno tirado bajo la mesa del ordenador, el de ella.

LAS VACACIONES ESTIVALES

Las vacaciones estivales son el recuerdo que Malta no puede eliminar de su cabeza de mujer adulta repleta de traumas de la infancia, por supuesto eso, ella lo ignora. Es un rumor emocional que siempre ha estado presente en su mente, instalado cómodamente en una nebulosa neuronal que se enciende con el “clic” del interruptor circunstancial adecuado. El sexo.

Malta no puede dejar de mantener relaciones sexuales. No desde que, en esos veranos paradisíacos, visitaban un mes entero el pueblo de los abuelos. Su primer recuerdo es de una muy temprana edad. Puede verse a sí misma tumbada sobre la cama del cuarto que, para ella, preparaban sus amados abuelos. Puede ver a su tío, un joven y guapo muchacho hermano de su madre, tumbado a su lado. Puede ver sus piernecitas abiertas. Siente la mano de su tío acariciar suavemente su “cosita” (así la llamaba mamá). Huele el aliento del joven como si estuviera presente. Abre los ojos y ve nítidamente a su tío tocando sus propias “partes feas” (también las llama así mamá). El cuarto huele a moho, ¿o es su tío? La siesta era el momento. Tío Pablo se ofrecía a dormir a la nenica, siempre. Las siestas duraban dos horas. Y Malta acababa durmiéndose con las caricias. Porque eran caricias. Pablo la quería a rabiar. Era su padrino. Le regalaba todas las cosas que ella deseaba en sus cumples y en su comunión le regaló un “iPad Air 3” blanco. El blanco parece ser el color de la pureza, pero quién sabe…

A los doce años Malta dejó de ir al pueblo. Su tío Pablo se había casado con una mujer bastante mayor que él. Ironías de la vida, un pedófilo con mujer que le sobrepasaba más de diez años en edad. Pero esto es lo que él necesitaba para que su perversión sexual se mantuviera oculta. ¿Cómo alguien podría sospechar nada de él?

Los abuelos habían fallecido un par de años antes. Uno tras otro casi sin solución de continuidad. Y Malta lloró. Pablo se olvidó, literalmente, de ella. Y Malta lloró. Sola, en la oscuridad de sus noches repetía el nombre de su tío. Porque ella quería a ese hombre. Parecerá que el Síndrome de Estocolmo es algo irrelevante, inexistente… pero no, es algo habitual, normal, cotidiano, cercano a cada uno de nosotros en mayor o menor medida.

“A esta niña le pasa algo”

Y su madre dio la voz de alarma porque la cría lloraba mucho por las noches, y aunque se levantaba bien por las mañanas, los sollozos se podían escuchar porque en ocasiones eran irrefrenables. Una congoja que helaba un tanto la sangre de su madre e irritaba a su padre.

Porque su padre creyó reconocer los signos del enamoramiento adolescente y pensó que andaba detrás de algún muchacho del instituto. Intentó aconsejarla:

“Malta no llores por un hombre jamás, los hombres somos unos seres egocéntricos, no sufras hija.”

Malta le miraba con grandes ojos color chocolate, con párpados hinchados y rojos, con lágrimas en sus mejillas, con sollozos incontenibles.

“Papá sí que lloro por un chico al que quiero mucho.”

Pero, a pesar de los consuelos de sus padres y de sus atenciones amorosas y comprensivas, Malta bajó de rendimiento escolar. Suspendió repentinamente varias asignaturas. La tutora les citó para hablar del tema… La chica estaba sola y abatida en el Centro Escolar. ¿Había ocurrido algo en el ámbito familiar que justificara ese cambio de comportamiento? Podría ser algo que hubiera pasado desapercibido para todos, algo que ella hubiera ocultado, algo imperceptible a simple vista.

Ambos padres no se lo explicaban. No era normal. Nada ocurría en casa. Y lo del enamoramiento juvenil perdió fuerza explicativa para la tutora y para los padres cuando Malta les dijo:

“Echo de menos al tío Pablo.”

Papá y mamá se miraron aterrados.

 

LA MARAVILLA DE LA VIDA

La maravilla de la vida. Las estructuras que permiten que los seres vivos existan. Para lo bueno, para lo malo, a Malta le fascinaban todas las clases y lecciones que sus profesores de Instituto impartían. La Señora Lledó era una amante de las ciencias. Inculcó en Malta el deseo del conocimiento por placer:

“El conocimiento de los seres que nos rodean y de nosotros mismos, como humanos, es la actividad más hermosa a la que una persona puede dedicar su vida y su esfuerzo, sobre todo si está enfocado a mejorar nuestras propias vidas”.

Malta devoraba compendios de biología, era una excelente alumna. Fue la mejor de su promoción. Y con su beca de investigación, colaboró en diversos proyectos sobre genoma humano, clonación y reproducción. Pero se obsesionó con una idea fija: la reproducción asexual en humanos era, para ella, un posible avance para la especie. Dado que el sexo reproductivo trae tantos problemas, ¿por qué no intentarlo sin él?

Su vida personal era un desastre. No había manera de parar su ferocidad y depredación sexual con los hombres. Los había que aceptaban estas condiciones muy gustosos. Los había que se enamoraban de ella y terminaban abandonados como perros en una gasolinera.

Pero eso cambió.

Ya con más de treinta y cinco años, Malta pudo montar en el sótano de su casa, heredada de sus padres, un laboratorio en condiciones, y fue ese su mayor proyecto. Lo equipó con todo lo necesario.

 

En marzo del año 2010, sus amantes accidentales comenzaron a convertirse en sujetos de estudio y experimentación.

Cuaderno de Notas:

Abril 2010,

Hoy comienzo mi nuevo periplo por el maravilloso mundo de la experimentación biológica.

Mi hipótesis de trabajo:

Al igual que se pueden clonar seres superiores, como mamíferos, perfectamente viables partiendo de células adultas no sexuales, se puede lograr, mediante la fusión genética de un sujeto humano y un sujeto Asteroidea la reproducción por copia idéntica. Es decir por gemación.

Método de trabajo: la transferencia genética horizontal.

Vector o intermediario: retrovirus endógeno humano o HERV

Mediante la sustitución de genoma de Asteroidea en HERV y su reintroducción en el organismo humano adulto.

*************

Espécimen 1.

Alberto. Fue su primer sujeto. Se conocieron un sábado por la noche. Malta salía todos los sábados a ligarse a algún hombre dispuesto a darle su cuota necesaria de sexo semanal, y capaz de olvidarse de ella para siempre.

—Joder Malta, eres la hostia… claro que quiero ir a tu casa— contestó Alberto a la proposición de la mujer que le besaba ardientemente tras una leve conversación y una más que rápida explicación sobre su libertad sexual—, vamos, vamos.

— ¡Sí, vamos! —la feliz Malta.

Ella quería tener sexo, sí. Pero esta vez no sería solo eso. Esta vez lo tenía todo preparado para convertir a su amante ocasional en sujeto de experimentación. Y así fue como el desgraciado Alberto creyó haber encontrado el cielo cuando había encontrado un verdadero infierno.

Ambos entraban a la casa toqueteándose ardorosamente. No había nadie. Malta vivía sola. La asistenta venía a diario a limpiar, cuidar el jardín, hacer la compra, la colada etc… La Señorita no tenía tiempo para nada de esto. Por las mañanas trabajaba en unos Laboratorios de Cosmética muy conocidos. Era el único trabajo que había conseguido después de años de estudios sobre genoma, clonación, reproducción… pero no se quejaba, porque ella lo que realmente quería era realizar un descubrimiento único.

Quería hacerlo sola y así lo hizo.

Alberto la amó suave y cálidamente. Malta disfrutó con él sobremanera. La hizo estremecer de placer. Era un buen amante. Y quizá en otro tiempo lo hubiera conservado unos meses, hasta que hubiera pasado ese ardor inicial. Pero ahora ya era demasiado tarde para él. Había caído en las manos de una mujer fría, sin sentimientos, obsesionada con una sola idea… eliminar el sexo de la vida de los humanos: “el sexo esclaviza a las mujeres y a los hombres. Hay quién quiere abolir la codicia, hay quién quiere abolir la propiedad privada… yo quiero abolir la sexualidad humana”.

Cuando el hombre dormía, y con simple cloroformo, lo dejó tumbado inconsciente durante horas. Fue el momento de bajarlo al sótano—laboratorio y prepararle para la primera fase de experimentación. Había instalado un ascensor portabultos para bajar al sótano, en el que cabía una camilla ligera (tipo ambulancia) En la camilla, desnudo, tumbado en posición supina, Alberto estuvo varias horas. Ella lo acarició largo rato. Su cara, su tórax robusto, su pelvis y sexo flácido, sus piernas atléticas. Le hizo fotografías de cada una de las partes de su cuerpo, y también tomó planos generales.

Después pasó a ponerle una vía intravenosa con suero fisiológico. Y lo pasó a una de las jaulas pecera. Inicialmente estaba vacía, es decir no había agua. Él seguía inconsciente. Cuando despertó, se asustó de tal manera que comenzó a gritar de una forma que hasta Malta se sintió asustada, por si alguien le escuchaba. El laboratorio había sido insonorizado pero “cualquiera sabía”…

A partir de aquí comenzó la segunda fase.

Cuaderno de Notas:

Protocolo de actuación en sujetos de experimentación:

  1. Inoculación de HERV, cuyo material genético ha sido sustituido por el de la Asteroidea. En esta fase el espécimen será mantenido en condiciones de sujeto humano, véase alimentación y condiciones ambientales básicas.
  2. Toma de constantes continua, monitorizándolas y manteniendo en reposo al sujeto.
  3. Dependiendo de la velocidad de regeneración tisular y celular, comenzará a producirse la simbiosis genética en un plazo de entre tres días y tres o cuatro semanas…
  4. Mantener en condiciones ambientales intermedias de medio acuático marino—terrestre durante el proceso de simbiosis.
  5. Conseguir por gemación la duplicación o reproducción asexual del individuo de experimentación.

Resultados:

Espécimen 1.

Inicialmente, tras la inoculación del genoma de Asteroidea, el sujeto número 1, no presenta cambios significativos durante las 24—48 horas iniciales.

Tras estas primeras horas, el sujeto nº 1, presenta dolores fuertes por todo el cuerpo. Comienzan a aparecer estructuras epidérmicas de carbonato cálcico, endureciéndose externamente. Estos nuevos tejidos no son uniformes ni completos, apreciándose franjas de ellos por todo el cuerpo, incluida la cabeza. Se mantiene al individuo en coma inducido debido al dolor insoportable que comenzaba a ser insufrible, pudiendo provocar su muerte.

Al quinto día el individuo comienza a presentar apéndices en varias zonas del cuerpo, son pies ambulacrales (los pequeños apéndices de locomoción de la Asteroidea). Su cuerpo comienza una división simétrica al octavo día. Al noveno día fallece por fallo multiorgánico.

Conclusiones:

A pesar del fallecimiento se ha demostrado que ambas especies podrían unirse en una nueva especie simbiótica en la que se pudiera, realizando las modificaciones genéticas oportunas, conseguir la reproducción asexual en organismos superiores como los humanos. Éxito rotundo del proceso de incorporación del genoma de Asteroidea al humano. Fallos subsanables en el mantenimiento de la vida del sujeto debido a falta de experiencia en el campo concreto. Se anotarán en los siguientes sujetos experimentales estas mejoras de las condiciones para lograr mayor longevidad.

El espécimen número 2, está preparado para ser inoculado con una dosis superior de HERV modificado genéticamente.

UN FRACASO

—Un fracaso. El experimento es un fracaso completo. Y ya no me quedan fuerzas para traer más sujetos de experimentación. Solamente quedo yo misma. No hay manera de que la duplicación completa del organismo se produzca sin ocasionar, a su vez, verdaderos estragos en él. Quizá los sujetos utilizados no son adecuados. Solo varones. Usé solo varones. Necesito una mujer, pero cómo conseguir una mujer. Las mujeres que conozco son amigas, a las que quiero. Jamás les haría esto… La única opción es… ¡Es mi último intento! Ahora mi vida será puesta en peligro. Y eso quiero, porque si no consigo demostrar mi hipótesis, deseo morir. La vida para mí no tiene ningún sentido fuera de estas paredes. Después de 10 años doy por terminado mi programa experimental, y mi vida.

Malta se presentaba ante el mundo decrépita, como su propia alma; desaliñada porque su bata blanca ya no lo era tanto; despeinada como las viejas que dedican su vida a la nutrición felina; ojerosa como una enferma terminal en estado caquéctico y con un extraño rictus de dolor en su cara. Acariciaba una fotografía de una hermosa Asteroidea azul.

Fin grabación cámara web de su Mac

Cuaderno de notas:

(Transcripción realizada por los servicios grafológicos de la policía nacional. La letra, escrita a bolígrafo azul es ilegible para unos ojos no expertos. Son garabatos sin personalidad, letras que caen desde la mano hacia un bloc de notas sucio, maloliente y con páginas arrancadas entremedias. Hay hojas que han sido destruidas completamente, pero lo que más impresiona al entrar es el olor a cadáveres y a pescado podrido, teniendo que usar los agentes mascarillas para evitar la inhalación de dióxido de carbono. El lugar está completamente lleno de suciedad, restos humanos y de Asteroideas por todos lados. La cripta, con tumbas abiertas en el suelo, para los hombres utilizados como sujetos de experimentación, no tiene ni siquiera una puerta que aísle el laboratorio, por lo que la tierra, la humedad y los olores se han colado día tras día impregnándolo todo.)

Tras los últimos fracasos…

Espécimen 31.

Mujer, 35 años. Perfecto estado de salud… Primera mujer como sujeto de experimentación.

Puesta en marcha de un protocolo distinto:

Se usarán óvulos, a los que se les extraerá el material genético. En su lugar se incorporará el nuevo genoma recombinado de ambas especies. La inseminación y gestación se realizará en la misma hembra, por no poder conseguir una receptora distinta a la donante. Los óvulos viables germinarán en pocas horas, la gestación no podrá llevarse a término como un embarazo humano dada la diferencia entre ambas especies. Se realizará la extracción mediante legrado (vía vaginal se extraerá el embrión si puede ser vivo, pero servirá para estudiar su desarrollo inicial a pesar de extraerlo muerto)

Si el embrión ha crecido lo suficiente a los dos o tres días, y se mantiene con vida, se procederá a mantenerlo en incubadora hasta su fallecimiento, que doy por supuesto, debido a las grandes dificultades vitales del nuevo individuo.

************

“El dolor es insoportable. No pude extraer el embrión. Siguió en mi interior durante dos semanas más de lo planificado. ¡Unas protuberancias parecidas a los brazos de la Asteroidea, pero de carne humana han comenzado a crecer dentro de mí, se observan saliendo por mi vagina! Tienen movimiento propio. Podrían describirse como apéndices móviles de color rosáceo, con induraciones a lo largo de ellos. Son exactamente dos, uno más largo y grande que el otro. Por otro lado el “embrión” me está comiendo desde dentro como si de un parásito se tratara. El dolor es completamente insoportable. Tomé morfina en grandes cantidades, pero no puedo soportarlo ni un minuto más. Debo terminar con esto. El cianuro es fácil de conseguir en cualquier laboratorio de química. No realicé ningún avance científico de relevancia, nada en diez años que mereciera todo este esfuerzo, todo este gasto inútil de vidas y de energía”

Malta, 2 de febrero del año 2020.

En una página suelta tirada, arrugada de cualquier forma junto al cadáver de Malta, se podía leer:

“Lo que tenga que ser sea, y Amén”

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Asteroidea

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Elmer Ruddenskjrik