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Recopilatorio Tomo Oscuro – Para no perder la costumbre, de María Larralde

Recopilatorio Tomo Oscuro – Para no perder la costumbre, de María Larralde

Como ya anunciamos, aquí tenéis el siguiente relato del recopilatorio “Tomo Oscuro”. Escrito por María Larralde, una autora que se caracteriza por hacer especialmente retorcidas historias que en un principio parecen de tipo costumbrista, cotidianas, aparentemente sin nada fuera de lugar….

Este relato da comienzo a una serie de historias cada vez más largas y retorcidas, antes de llegar al cuento central “El Tomo Oscuro”, escrito entre los dos. No hay mucho más que decir, así que aquí lo tenéis…


Uno

 

Todas las semanas voy a visitar a mi madre. Siento la necesidad de contarle todo lo que me sucede. Ya sabéis: los problemas del trabajo, las pequeñas alegrías, los miedos que nos acechan en la oscuridad de nuestras soledades, la incertidumbre del porvenir.

A veces, el futuro de los jóvenes parece sombrío y conforme se va acercando se transforma en presente resignado…

Yo a mi madre se lo cuento todo, incluso lo más oscuro, lo que no le diríamos a nadie, ni siquiera a un confesor.

Un día, llegando a la misma hora de siempre, miré distraídamente por encima de mi hombro, y sentí sobre mí la mirada de un hombre que me atravesó como un puñal. Era una mirada ardiente, aprehensiva, que me produjo un fuerte dolor en el pecho, una especie de ahogo intenso y sofocante. Me sorprendí a mí misma emocionada, asustada, temblando…

Al llegar, le conté a mi madre. Ella no sabía mucho, ya que el muchacho llevaba solamente unos meses por allí. Tuve la impresión de que me ocultaba información, y es que a mi querida madre se le ha dado siempre mejor escuchar que hablar de los demás. Yo no quise insistir, pero sentía aquellos ojos de animal salvaje recorriéndome.

Cuando me fui, la mirada del hombre, que era bastante joven, me siguió todo el trayecto hasta que doblé la esquina y desaparecí de su vista. Me paré jadeante a tomar aire. ¿Qué se proponía aquel hombre con aquella insistente mirada persecutoria? No quise pensar más en ello durante la semana. Sin embargo, más de una noche tuve sueños vívidos con él.

Al domingo siguiente fue lo mismo, y al siguiente, y al siguiente… Comencé a vivirlo como algo rutinario, hasta que llegó un día en que me acerqué a él por pura curiosidad. Me acerqué poco a poco, y entonces vi que iba vestido de militar, y que su mirada era triste y melancólica. Siempre estaba solo. Parecía que a él nunca nadie le visitaba.

Me pregunté si no se habría enamorado de mí, por la forma en que me miraba. Quizá al verme pasar todas las semanas, lloviera o nevara, se fijó en mí… Sin embargo, un día al acercarme un poco más, me entró terror. Quizá era mejor retroceder, pues me penetró con su mirada oscura. Una especie de vacío salía de aquellos ojos, y casi con la fuerza de un ciclón me intentó atraer hacia él. Volví corriendo al lado de mi madre, como vuelve un perro al lado de su amo cuando se siente terriblemente amenazado por algún ser superior.

La atracción aumentó a partir de entonces, ya sabéis, lo prohibido te atrapa emocionalmente porque te ayuda a saber quién eres…

Nunca he querido contárselo a nadie, quizá por vergüenza, quizá por temor… quizá por el simple hecho de no saber por dónde empezar. Pero sobre todo, porque sé que no me iban a entender.

 

Dos

 

Hoy voy a ver a mi madre, pero creo que estoy deseosa de verle a él… El cielo está oscuro y los cipreses se mecen pesados, al son de las ráfagas de viento. Esta semana solo he pensado en su extraña y atrayente mirada. ¿A quién voy a visitar en realidad?

Pero… hoy es distinto, ¡hay una mujer con él!

Por su edad y rasgos físicos, parece ser su madre. Él me mira fijamente y yo me sonrojo. ¡Esto promete…! ¡Me siento como una niña en la noche de Reyes Magos! Quizá surja algo entre nosotros. Aunque a mi madre no le haría gracia, y eso hay que tenerlo en cuenta.

Voy a preguntarle a la mujer, así podré saber algo más de él…

— ¡Hola, Señora…!. Nunca antes la había visto por aquí.

— ¡Hola cariño! No, no había podido venir… hasta ahora. No me sentía preparada. Me llamo Carmen. ¿Y tú vienes a ver a tu madre?

—Sí. ¿Y… él? ¿Es tu hijo?

— ¡Si, por desgracia! ¡Estoy desolada! —me dijo llorando—. ¡Solo hace cuatro meses que falleció!

—Lo sé…


Tomo Oscuro

Se cuenta que el Tomo Oscuro cambia su contenido con el tiempo o según la clase de persona que lo abra entre sus manos. A veces es un manual, otras está en blanco, en unas pocas se lee una maldición que persigue al lector hasta llegar a darle muerte…

Pero, si la persona lo merece, las más de las veces, se encuentra con una inofensiva serie de relatos…

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Elmer Ruddenskjrik