El caso de Mirtha Saúl Minsk

Solo puedo decir sobre Mirtha Saúl Minsk que Dios no la creó; que los hombres no la engendraron; que andaba entre ellos como una más, es cierto; que parecía tener alma, es cierto; pero que no era humana y su alma quizá nunca anidó en su cuerpo, es más cierto que lo anterior.

Sé que ese cuerpo, el de Mirtha, estaba completamente hueco, tanto, como un pozo oscuro, profundo, en el que tiramos una piedrecita pero del que no recibimos respuesta auditiva jamás.

De cómo sobrevivirle, va esta historia.

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