• historiaspulp@gmail.com

Soy el que andabas buscando

 

SOY EL QUE ANDABAS BUSCANDO

(Fui creado para ti)

María Larralde

 

I

En mi habitación a oscuras, pues la noche desde afuera reptaba hacia el interior, estaba sentado ante la pantalla de mi ordenador. Un aparatejo del demonio. No porque lo sea realmente, pues ningún conjuro o maldición lo afecta convirtiéndolo en un mal influjo para mí, sino porque no sé manejarme con él como lo hace la gente de hoy en día. Lo utilizo como máquina de escribir. En mi habitación, casi vacía de muebles y llena de recuerdos funestos, cenando un breve bocata comprado en el bar de la esquina, releía aquellos relatos de terror que yo mismo escribía, como pensando que yo era otro y que a ese otro le debía parecer interesante, emocionante, impactante y aún más, extraordinario, lo que se le contaba en ellos.

Sin ninguna intención paseaba, a ratos y para despejarme de lo mío, por las páginas de Wattpad, la plataforma en la que publicaba mis cuentos. Buscaba algo que llamara mi atención, que me impactara emocional e intelectualmente. Pasaban las horas nocturnas y ni siquiera las sombras me hacían sentir somnolencia. Un café detrás de otro hasta el amanecer grisáceo de esta ciudad gris, de tonos negros, blancos y de nuevo grises… Ojeaba varias novelas de títulos interesantes con portadas más estéticas que el contenido de las mismas.

De repente un mensaje y una notificación, a un mismo tiempo, en mi perfil de escritor.

Tengo varias obras publicadas, no demasiadas y no de un calibre excesivo. Las novelas no las publico en esta plataforma, prefiero la autoedición ya que la serialización del formato digital, desde mi humilde opinión, disminuye progresivamente el interés del lector.

Mensajes:

Desconocido1

fui creado para ti…

No sabía quién era. Hasta el momento nunca le había seguido. Pero a las seis y media de la mañana y a punto de acostarme, contesté entrando en su juego.

Augusto45

¿Quién eres? ¿?

Desconocido1

el que andabas buscando

Augusto45

¡Dios mío! No andaba buscando nada

Desconocido1

¿No, eh? Creo que sí. A mí…

Augusto45

Explícate

Pasan unos segundos sin respuesta.

Augusto45

Te leo. Talueguito.¡! 🙂

No recibo más mensajes. La notificación es un voto de este mismo autor en mi obra más antigua, un cuento fantástico y macabro, como todos los cuentos que compongo, que habla sobre una reunión de seres sobrenaturales que van a invadir la Tierra. Nada especial, nada que no pueda escribir cualquiera que se ponga a ello con un poco de tiempo y ganas.

Entro en su perfil.

No aparecen obras ni seguidores. Le doy a seguir y no sé muy bien porqué. Supongo que porque pienso que es alguien con ganas de leer, pero que no escribe. Hay algo que me llama la atención, el autor está inscrito en esta plataforma desde su creación. ¿Cómo es posible que este individuo no tenga ni un solo seguidor, no siga a ningún otro autor, más que a mí, y no haya hecho ningún comentario… ¿solo el mío?

Es raro sí, pero no pienso perder ni un minuto de mi tiempo en un rarito.

Apago el aparatejo del infierno, cansado, con un poco de dolor de cabeza… mis sienes me laten y palpitan. Me acuesto. No puedo dormir. Pienso que es hombre, o lo deseo, me gustan los hombres. Y mucho. Soy una persona muy activa sexualmente, y sé que aquí no se viene a ligar, ni lo pretendo, pero prefiero a los hombres.

Tengo un secreto. No es que me gusten los hombres, es que me gusta solo uno. Le amo.

Pero nadie sabe que amo a un hombre casado. Yo estoy solo. Lo prefiero. No intento mantener relaciones de amor por mantener sexo. Prefiero el onanismo, pagar un precio o el sexo fortuito en cualquier antro de ambiente. Nunca antes de estar con él me había enamorado. Pero todo cambió a raíz de conocerle. Él no es como yo, no es homosexual, y nunca quiso saber nada de mí. Bueno miento, sí quiso pero se arrepintió rápidamente. Sé que me quiere, pero sé que es un amor imposible. ¿Quién será este Desconocido1?

Al fin me dormí.

Recuerdo un sueño en el que me veía a mí mismo de pequeño, abría una puerta tras otra y al final de todas ellas había una figura negra de un hombre sentada en un sillón también oscuro. La sala era de un color indeterminado y estaba vacía, a excepción de las dos figuras, ambas aparecían fundidas en una especie de todo, como las manchas de Rorschach. Pero pronto, detrás de él, otra figura pequeña asomaba por detrás…y ésta no era humana, parecía un engendro deforme que espiaba a la figura negra y a mí. Yo me asusté al ver que, en una sutil imagen de milisegundos en mi retina, la cara del hombre y la del monstruo anquilosado eran similares. Unas extrañas muecas en sus bocas, unas miradas perversas, unas narices de escualo y aquellas orejitas enanas que estaban más altas y hacia atrás de lo que en ningún ser humano “normal” están asentadas estas protuberancias cartilaginosas… Repentinamente me desperté en sudores fríos. Así terminó aquel sueño.

¡Dios mío, fue aterrador, sí, pero nada en comparación a lo que después yo mismo viviría en la vida real!

Era tarde. Más de las doce del mediodía. Me acordé de Desconocido1. Pero ese día me sentí mal, las náuseas se apoderaron de mi cuerpo.

“La mayonesa del bocata…joder…seguro que estaba mala, voy a…”

Tuve que salir corriendo desde la cama, tirado como una colilla al aseo a vomitar… y vomité hasta que de mi cuerpo comenzó a salir bilis. Vomité tanto que el sabor asqueroso y amargo de este repugnante líquido gástrico me daba más y más arcadas. Me dolía y ardía el esófago y las costillas, del esfuerzo, se introducían como clavándose en mis pulmones. Me mareaba cada vez más.

Aquel día lo pasé metido en la cama. Me acordé de Alberto. Todo el día.

Le mandé varios WhatsApps pero no me contestó. No me venía de nuevas. Era normal que por su trabajo, sus hijos o su mujer no tuviera ni un solo minuto para hablarme. Yo. Yo me pasaba el día esperando algún mensaje suyo, algo sencillo como:”¿qué tal?” Me conformaba con su saludo formal. Sabía que no se había olvidado completamente de mí. Seguramente había veces en las que se recreaba pensando en mí. Yo estaba seguro. Sé que se masturba pensando en mí. Pensando en nuestros encuentros en mi estudio. A él le encantaba el beso negro que yo deliciosamente le regalaba, a mí me encantaba su boca. Pero hacía meses de aquello. Mi cuerpo cambió. Nadie me hacía sentir lo que él me hacía sentir. Nunca antes y nunca después mi organismo se había mostrado tan predispuesto hacia alguien, sí, mi cuerpo sentía una especie de atracción previa preparatoria que a veces se convertía en orgasmo silente simplemente al ver su imagen. Perdí peso cuando le conocí. No me entraba nada de comida en el cuerpo. Pensaba en él de manera obsesiva. Él era mi comida. No necesitaba nada más. Su nombre me excitaba, su olor me excitaba, su mirada me mataba. Pero tuve que aceptar su decisión. Estaba casado y, él, no quería ser más que lo que era.

Sin embargo, aquel día, al anochecer, un poco repuesto de mi malestar gastrointestinal, me introduje en el mundo de Wattpad. Y allí estaban. Más de 50 mensajes de Desconocido 1 ¿El mismo mensaje repetido más de 50 veces?

Puff! Pensé que no era alguien bien de la cabeza.

Mensajes:

Augusto45

Oye mira déjalo ya anda. Si no escribes ni lees, déjame en paz.

Desconocido1

Soy el que andabas buscando. Soy el que andabas buscando. Soy el que andabas buscando…

Borré los mensajes y denuncié al tipo. Pero para mi sorpresa seguían apareciéndome uno tras otro los mensajes. El servicio de seguridad de las cuentas y de la página me contestó sorprendentemente que aquella actividad y aquel perfil simplemente: NO EXISTÍAN.

¿Pero qué es esto? Sigue enviándome mensajes… pero ahora ya no estoy seguro de creer lo que estoy viendo.

Mensajes:

Desconocido1

Eres lo que he deseado siempre. Nadie como tú me hace sentir este deseo.

Augusto45

No te conozco. ¿Quién eres?

Desconocido1

Soy el que andabas buscando.

Augusto45

No sé quién eres. ¿Cómo has burlado los sistemas de seguridad?

Desconocido1

Del único del que me burlo es de ti.

Augusto45

No pienso seguir hablándote, iré a la policía.

Desconocido1

No, no iras.

Augusto45

Sí. ¡Iré ahora mismo, hijo de puta, deja de mandarme mensajes!

Desconocido1

Ve esta noche a la Calle de los Arroyos, s.n. en el callejón del fondo hay una puerta sin picaporte. Debes esperar allí.

Augusto45

No, no iré.

Desconocido1

Sí. Irás. Te amo. Quieres tenerme contigo. Olerme como un perfume delicado. Quieres comerme como si fuera comida. Amarme como nunca lo has hecho antes. Eso quieres.

Ya no contesto a sus bobadas absurdas, pero me mantengo a la espera, quiero saber qué pasará con este loco del Wattpad. Repentinamente me manda un enlace.

Me pienso si cliquear sobre él. ¿A dónde me lleva esto?

¿Elimino mi cuenta, mi perfil?

¡Clic!

Ya está hecho. El enlace me lleva a un relato de Desconocido1, el nombre del relato es:

Soy el que andabas buscando:

(Fui creado para ti)

En mi habitación a oscuras, pues la noche desde afuera reptaba hacia el interior, estaba sentado ante la pantalla de mi ordenador. Un aparatejo del demonio. No porque lo sea realmente, pues ningún conjuro o maldición lo afecta convirtiéndolo en un mal influjo para mí, sino porque no sé manejarme con él como lo hace la gente de hoy en día. Lo utilizo como máquina de escribir. En mi habitación, casi vacía de muebles y llena de recuerdos funestos, cenando un breve bocata comprado en el bar de la esquina, releía aquellos relatos de terror que yo mismo escribía, como pensando que yo era otro y que a ese otro le debía parecer interesante, emocionante, impactante y aún más, extraordinario, lo que se le contaba en ellos.

Sin ninguna intención paseaba, a ratos y para despejarme de lo mío, por las páginas de Wattpad, la plataforma en la que publicaba mis cuentos. Buscaba algo que llamara mi atención, que me impactara emocional e intelectualmente. Pasaban las horas nocturnas y ni siquiera las sombras me hacían sentir somnolencia. Un café detrás de otro hasta el amanecer grisáceo de esta ciudad gris, de tonos negros, blancos y de nuevo grises… Ojeaba varias novelas de títulos interesantes con portadas más estéticas que el contenido de las mismas.

De repente un mensaje y una notificación, a un mismo tiempo, en mi perfil de escritor.

Tengo varias obras publicadas, no demasiadas y no de un calibre excesivo. Las novelas no las publico en esta plataforma, prefiero la autoedición ya que la serialización del formato digital, desde mi humilde opinión, disminuye progresivamente el interés del lector.

Mensajes:

Desconocido1

fui creado para ti…

No sabía quién era. Hasta el momento nunca le había seguido. Pero a las seis y media de la mañana y a punto de acostarme, contesté entrando en su juego.

Augusto45

¿Quién eres? ¿?

Desconocido1

el que andabas buscando

Augusto45

¡Dios mío! No andaba buscando nada.

Desconocido1

¿No, eh? Creo que sí. A mí…

Augusto45

Explícate

Tras segundos sin contestarme

Augusto45

Te leo. Talueguito ¡! 🙂

No recibo más mensajes. La notificación es un voto de este mismo autor en mi obra más antigua, un cuento fantástico y macabro, como todos los cuentos que compongo, que habla sobre una reunión de seres sobrenaturales que van a invadir la Tierra. Nada especial, nada que no pueda escribir cualquiera que se ponga a ello con un poco de tiempo y ganas.

Entro en su perfil.

No aparecen obras ni seguidores. Le doy a seguir y no sé muy bien porqué. Supongo que porque pienso que es alguien con ganas de leer, pero que no escribe. Hay algo que me llama la atención, el autor está inscrito en esta plataforma desde su creación. ¿Cómo es posible que este individuo no tenga ni un solo seguidor, no siga a ningún otro autor, más que a mí, y no haya hecho ningún comentario… ¿solo el mío?

Es raro sí, pero no pienso perder ni un minuto de mi tiempo en un rarito.

Apago el aparatejo del infierno, cansado, con un poco de dolor de cabeza… mis sienes me laten y palpitan. Me acuesto. No puedo dormir. Pienso que es hombre, o lo deseo, me gustan los hombres. Y mucho. Soy una persona muy activa sexualmente, y sé que aquí no se viene a ligar, ni lo pretendo, pero prefiero a los hombres.

Tengo un secreto. No es que me gusten los hombres, es que me gusta solo uno. Le amo.

Pero nadie sabe que amo a un hombre casado. Yo estoy solo. Lo prefiero. No intento mantener relaciones de amor por mantener sexo. Prefiero el onanismo, pagar un precio o el sexo fortuito en cualquier antro de ambiente. Nunca antes de conocerle me había enamorado. Pero todo cambió a raíz de conocerle. Él no es como yo, no es homosexual, y nunca quiso saber nada de mi. Bueno miento, sí quiso pero se arrepintió rápidamente. Sé que me quiere, pero sé que es un amor imposible. ¿Quién será este Desconocido1?

Al fin me dormí.

Recuerdo un sueño en el que me veía a mí mismo de pequeño, abría una puerta tras otra y al final de todas ellas había una figura negra de un hombre sentada en un sillón también oscuro. La sala era de un color indeterminado y estaba vacía, a excepción de las dos figuras, ambas aparecían fundidas en una especie de todo, como las manchas de rorschach. Pero pronto, detrás de él, otra figura pequeña asomaba por detrás…y ésta no era humana, parecía un engendro deforme que espiaba a la figura negra y a mí. Yo me asusté al ver que, en una sutil imagen de milisegundos en mi retina, la cara del hombre y la del monstruo anquilosado eran similares. Unas extrañas muecas en sus bocas, unas miradas perversas, unas narices de escualo y aquellas orejitas enanas que estaban más altas y hacia atrás de lo que en ningún ser humano “normal” están asentadas estas protuberancias cartilaginosas… Repentinamente me desperté en sudores fríos. Así terminó aquel sueño.

¡Dios mío, fue aterrador, sí, pero nada en comparación a lo que después yo mismo viviría en la vida real!

Era tarde. Más de las doce del mediodía. Me acordé deDesconocido1. Pero ese día me sentí mal, las náuseas se apoderaron de mi cuerpo.

“La mayonesa del bocata… joder… seguro que estaba mala, voy a…”

Tuve que salir corriendo desde la cama, tirado como una colilla al aseo a vomitar… y vomité hasta que de mi cuerpo comenzó a salir bilis. Vomité tanto que el sabor asqueroso y amargo de este repugnante líquido gástrico me daba más y más arcadas. Me dolía y ardía el esófago y las costillas, del esfuerzo, se introducían como clavándose en mis pulmones. Me mareaba cada vez más.

Aquel día lo pasé metido en la cama. Me acordé de Alberto. Todo el día.

Le mandé varios WhatsApps pero no me contestó. No me venía de nuevas. Era normal que por su trabajo, sus hijos o su mujer no tuviera ni un solo minuto para hablarme. Yo. Yo me pasaba el día esperando algún mensaje suyo, algo sencillo como:”¿qué tal?” Me conformaba con su saludo formal. Sabía que no se había olvidado completamente de mí. Seguramente había veces en las que se recreaba pensando en mí. Yo estaba seguro. Sé que se masturba pensando en mí. Pensando en nuestros encuentros en mi estudio. A él le encantaba el beso negro que yo deliciosamente le regalaba, a mí me encantaba su boca. Pero hacía meses de aquello. Mi cuerpo cambió. Nadie me hacía sentir lo que él me hacía sentir. Nunca antes y nunca después mi organismo se había mostrado tan predispuesto hacia alguien, sí, mi cuerpo sentía una especie de atracción previa preparatoria que a veces se convertía en orgasmo silente simplemente al ver su imagen. Perdí peso cuando le conocí. No me entraba nada de comida en el cuerpo. Pensaba en él de manera obsesiva. Él era mi comida. No necesitaba nada más. Su nombre me excitaba, su olor me excitaba, su mirada me mataba. Pero tuve que aceptar su decisión. Estaba casado y él, no quería ser más que lo que era.

Sin embargo aquel día, al anochecer, un poco repuesto de mi malestar gastrointestinal, me introduje en el mundo de Wattpad. Y allí estaban. Más de 50 mensajes deDesconocido1 ¿El mismo mensaje repetido más de 50 veces?

Puff! Pensé que no era alguien bien de la cabeza.

Mensajes:

Augusto45

Oye mira déjalo ya anda. Si no escribes ni lees, déjame en paz.

Desconocido1

Soy el que andabas buscando. Soy el que andabas buscando. Soy el que andabas buscando…

Borré los mensajes y denuncié al tipo. Pero para mi sorpresa seguían apareciéndome uno tras otro los mensajes. El servicio de seguridad de las cuentas y de la página me contestó sorprendentemente que aquella actividad y aquel perfil simplemente: NO EXISTÍAN.

¿Pero qué es esto?

Sigue enviándome mensajes… pero ahora ya no estoy seguro de creer lo que estoy viendo.

Mensajes:

Desconocido1

Eres lo que he deseado siempre. Nadie como tú me hace sentir este deseo.

Augusto45

No te conozco. ¿Quién eres?

Desconocido1

Soy el que andabas buscando.

Augusto45

No sé quién eres. ¿Cómo has burlado los sistemas de seguridad?

Desconocido1

Del único del que me burlo es de ti.

Augusto45

No pienso seguir hablándote, iré a la policía.

Desconocido1

No, no iras.

Augusto45

Sí. ¡Iré ahora mismo, hijo de puta, deja de mandarme mensajes!

Desconocido1

Ve esta noche a la Calle de los Arroyos, s.n. en el callejón del fondo hay una puerta sin picaporte. Debes esperar allí.

Augusto45

No, no iré.

Desconocido1

Sí. Irás. Te amo. Quieres tenerme contigo. Olerme como un perfume delicado. Quieres comerme como si fuera comida. Amarme como nunca lo has hecho antes. Eso quieres.

Ya no contesto a sus bobadas absurdas, pero me mantengo a la espera, quiero saber qué pasará con este loco del Wattpad. Repentinamente me manda un enlace.

Me pienso si cliquear sobre él. ¿A dónde me lleva esto?

¿Elimino mi cuenta, mi perfil?

¡Clic!

Ya está hecho. El enlace me lleva a un relato de Desconocido1, el nombre del relato es:

Soy el que andabas buscando…

(Fui creado para ti)

 

 

 

II

Es una historia repetida quizá hasta el infinito.

Únicamente una diferencia existe entre ambas partes repetidas del relato.

¿Quién la descubrirá?

Quien la descubra un relato dedicado como regalo recibirá.

Descanso para un café… y seguimos una y otra vez.

 

 

 

III

Al leer mi propia historia, repetida cada vez que llegaba al final y cliqueaba en el enlace de Desconocido1, comprendí que tenía que ir al lugar que me indicaba. Salí de casa con mi portátil bajo el brazo.

Era de noche, una noche cerrada y sin estrellas. Nunca supe por qué, en mi ciudad, nunca se ve el cielo estrellado. Quizá sea la polución. Sin embargo, alguien (no recuerdo bien quién fue en este momento) me contó un día indeterminado una breve historia sobre la falta de estrellas en el firmamento.

“La falta de estrellas en una parte determinada del cielo, no siempre se debe a que las nubes encapoten la estratosfera no dejando pasar la luz. Hay lugares donde, repentinamente, las estrellas dejan de existir. Y en esa parte del mundo, las gentes que habitan el lugar, comienza a sufrir alteraciones mentales de todo tipo. Sucede, que los hombres se vuelven violentos, las mujeres se suicidan o asesinan a sus propios hijos, se dan casos de abuso masivo de drogas y alcohol… Quién sabe si será verdad.”

Creo recordar que fue la abuela de mi mejor amigo, hace casi 25 años. Sí, ella fue. Era una mujer que creía firmemente en la influencia de los astros sobre la vida de las personas. E incluso sobre la vida de cualquier ser vivo en la Tierra, incluidos los vegetales. A mi amigo Nacho, y a mí, siempre nos parecieron bobadas sin sentido. Pero esta noche… por unos instantes recordé esa vieja y loca historia de la anciana bruja. Porque cuando uno mira el cielo buscando los soles nocturnos y no los encuentra pero a su vez no ve ni rastro de nubes, le recorre un escalofrío vibrante por la espalda. Esta ciudad ya no es el pueblo arcaico que era. Ha dejado de ser un lugar cálido, y su temperatura ha ido decreciendo a lo largo de los años, uno o dos grados, al contrario que el resto del planeta. ¿Raro no?

Mientras me dirigía a la Calle de los Arroyos s. n. me sobrevino la imagen de la pesadilla del día anterior. ¿Quiénes eran aquellos dos tipos extraños?

Pero lo que realmente me asustaba era Desconocido1, el tipejo que me había estado vigilando desde Wattpad siendo capaz de describir todo lo que yo había hecho, sentido e incluso soñado ese mismo día. O estaba loco o alguien me andaba jodiendo la vida por algún motivo. No podía imaginar a nadie con esa capacidad de intervención en la vida de otra persona… a no ser claro, que tuviera mi casa plagada de cámaras ocultas y Desconocido1 estuviera viendo cada movimiento. ¡Sí eso lo explicaría todo! ¡NOOO, pedazo de imbécil, eso no explica nada porque, ¿y tus sueños, cómo va a saber lo que sueñas?! Y dándole vueltas al tema llegué a la susodicha calle.

Era un callejón, no una calle. Una señal lo informaba en la esquina izquierda de la boca de la calle. Porque parecía una boca.

Abajo en el asfalto, sobresalían unos montículos que, presuntamente, eran badenes reductores de velocidad para coches pero que parecían grandes muelas de color grisáceo. Al pisar justo al otro lado de aquella dentadura, el asfalto duro se convirtió en una alfombra hedionda y blanda, como cuando pisas una alfombra muy gruesa mojada, y rezuma alrededor de tu zapato el agua sobrante y encharcada.

Al entrar todo se llenaba de oscuridad pues una negra, fría y espesa niebla envolvía progresivamente mi cuerpo. No veía el fondo de la calle, pero allí se percibía algo conforme me acercaba despacio. Imaginareis lo que os digo ¿no?, creo que os estáis haciendo una idea de lo que me esperaba tras la oscuridad de la calle-boca o bocacalle, como gustéis.

Sí. Acertasteis.

La imagen de mi sueño estaba presente ¡Tan presente que aquello parecía mi sueño!

Fui acercándome despacio, tenía un miedo atroz. ¿Cómo era posible lo que me estaba ocurriendo? De repente mi móvil suena como un pajarillo risueño y feliz, el WhatsApp, un mensaje de Alberto. ¡Por fin!

No sé por qué razón, antes de mirar mi móvil miré el cielo… una millonada de estrellas fulguraban titilantes sin descanso. De nuevo los mensajes. Leo:

Alberto:

Holis, que andas haciendo golfo. Te llamé a casa. No estás, podría haber pasado por allí.

Augusto45:

Hola! No sabía nada. Ven. Voy para casa…

Alberto:

No, si andas liado no te preocupes ya quedamos.

Augusto45:

No… Voy para allá enseguida. Nos vemos en 10 minutos.

Alberto:

Okis. Nos vemos ahora.

Entonces miré hacia el fondo del callejón endiablado. Pero allí no había nada. Miento, una gran puerta negra… pero ni rastro de la imagen del hombre oscuro sentado en un sillón también oscuro, ni del engendro contrahecho que le acompaña como perro lazarillo.

El alivio en mi alma fue inmediato y corrí hacia mi casa. Alberto me esperaría arriba. Le di copia de llaves para que nadie le viera en el portal. No me importaba que no quisiera que le vieran conmigo, no me importaba que no me llamara cada día, ni que no reconociera su homosexualidad, porque yo le amaba tanto que nada me importaba. NADA.

Al llegar arriba, la luz estaba apagada. Lancé mi portátil al sofá. Al fondo vi mi sillón uniplaza y en él una figura humana. Debía ser Alberto. Mis ansias amatorias eran tales que, sin encender la luz, me lancé sobre mi ansiado tesoro. Olía igual, su perfume sublime, me embargó. Le cogí la cabeza con fuerza, y alzándose al compás de mi fuerza, le besé de manera alocada, morreándome todo lo que mi boca abarcaba de la suya… pero no pude abarcar aquel agujero lleno de dientes deformes y afilados. Su mordedura me dolió de tal manera, arrancándome parte de mi lengua (que yo había metido en su boca tan excitado) que casi me desmayo del insufrible dolor.

Entonces él, el “desconocido número uno”, el que me perseguía desde el día anterior, abrazándome firmemente y apretándome tan fuerte que me iba a reventar los órganos internos me dijo:

¿Soy el que andabas buscando?

Y con una risa infernal, capaz de remover en forma de terremoto el edificio donde vivía, me estrujó en un abrazo cada vez más fuerte hasta que mis pulmones se colapsaron. Mientras me desvanecía, el engendro corría alrededor nuestro husmeando y olisqueando por todos lados. Y en el suelo parecía que había una figura humana tendida de espaldas, inconsciente o muerta.

No supe más…

 

 

IV

Bien.

Aquí estás.

Donde yo te quería.

En cualquier momento mi mensaje llegará a tu perfil pues

“Soy el que andabas buscando…”

Soy tu desconocido número uno.

Descarga en PDF

Soy el que andabas buscando

Total Page Visits: 669 - Today Page Visits: 1