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Category ArchiveRelatos y novelas

CRISTALES UNIDIRECCIONALES

UN RELATO DE MARÍA LARRALDE

Este relato fue Mención de Honor en el Concurso Nyctelios 4ª Edición de Círculo Lovecraftiano&Horror en este año 2019

Era media tarde cuando a Rodrigo le pareció que algo en el ambiente de trabajo cambiaba repentinamente. Vio cómo una especie de vapor se esparcía lentamente por toda la sala exterior, amplia y repleta de mesas de oficinista, donde sus empleados trabajaban sin aparentemente percatarse de nada.  Era un vaho que le recordó a sus momentos de ducha caliente, en su loft de hombre solitario y acomodado. Incluso creyó oler el vapor de agua impregnándolo todo con un pestilente perfume a moho, a podrido. No podía determinar exactamente cuál era su procedencia, parecía salir de todos lados y de ninguno a un mismo tiempo. Pero podía percibirlo claramente.  

El Rostro De La Locura, por Elmer Ruddenskjrik

El Rostro De La Locura es uno de los personajes principales de la novela de aventuras y ciencia ficción “Elangel Pulois: el detective y el monstruo”. Hace ya cosa de tres años, creo yo, desarrollé este relato para participar en un concurso organizado por no recuerdo qué entidad, que consistía en desarrollar una novela en solo 32 páginas.

El resultado, amigos pulperos, espero que sea digno de vuestro disfrute…

Una noche más

por Elmer Ruddenskjrik

Un relato inspirado en The Crow, la película.

Cuando el sosiego, la calma y la habitualidad se vuelven a imponer tras una gran convulsión nadie espera lo peor…

El local permanecía abierto a altas horas de la madrugada. Como de costumbre, Mickey esperaba hacer dinero vendiendo perritos calientes, hamburguesas, Coca—Colas y cafés en vasos de papel para los policías que, a distintas horas de la noche, y según les acercaban sus rutas de patrulla a la zona, pasaban para repostar sus organismos y poder aguantar así los turnos de ronda nocturna, que se les hacían largos como un día sin pan. 

LA EDAD DE LAS TINIEBLAS

Daniel Verón

En la lejanía, envuelto en la oscuridad, avanzaba lentamente, pero con pasos firmes y seguros una figura nocturna, cubierta de viejas y gruesas pieles que le llegaban a los tobillos y rozaban los arbustos y matorrales. El espeso bosque era apenas algo menos silencioso que las extensas llanuras del sur; aquí o allá, en algunos puntos del infinito, a la fría luz de las constelaciones, misteriosos seres, moradores de eternas sombras, dejaban oír sus lamentos. Pero aquella figura ya no se atemorizaba al escucharlos. En lo profundo de su ser un primitivo mecanismo ancestral convertía en emociones—imagen los distantes sonidos, y sabía que estos buscaban lo mismo que él. No era capaz de recordar, pero su instinto, entrenado gracias a una larga experiencia, conocía que los seres de las sombras rara vez atacaban. Era preciso que se reunieran muchos de ellos y estos eran tiempos en que la vida desaparecía rápidamente del planeta.