En todas las casas hay un armario olvidado. En él se meten las cosas más inútiles e innecesarias, las prescindibles, las molestas, las viejas y apergaminadas. Y, como nadie se acuerda del armario, del pozo sin fondo donde las excrecencias sobrantes se acumulan, donde los bártulos inservibles se amontonan sin orden, todo aquello queda atrapado, presa del olvido permanente y total.

Leer más