Tomando este nombre para H. P. Lovecraft  del autor más prolífico de novelas y relatos de terror de la actualidad, S. King, quiero inaugurar el blog de Historiaspulp con una breve reseña que no pasa de ser una opinión personal sobre uno de mis autores predilectos, cuya forma de  realizar la composición literaria del relato de horror más ha influido en mí, aunque no de manera única.

descarga (9)Existen muchos y grandes autores de novela de terror u horror, de lo absurdo y fantástico, de lo sobrenatural, de lo no cotidiano, del mal y sus derivadas líneas grotescas o perversas. Pero “hay algo en Lovecraft que no es del todo literario” (Michel Houellebecq) y desde esta breve referencia parto para exponer que “ese algo” es justamente lo que siempre me cautivó del escritor de Providence.

Lovecraft  produce en el lector  una especie de incisivo e impenitente intrusismo, un impacto en su psique, tratándola como algo completamente susceptible de ser aniquilado por el mundo de lo desconocido. No solo es una narrativa opresiva, agobiante o llena de adjetivos estéticos, al estilo a veces pintoresco de Lord Dusany, no solo es capaz de superar a Algernon Blackwood mostrando paisajes desolados en los  que acechan seres imposibles capaces de envolver en la locura a cualquier hombre por cuerdo que parezca,  sino que cada una de las palabras  que Lovecraft pone sobre el papel significan algo para el lector, algo que es descubierto, desvelado por el escritor  consiguiendo que sientas que conoce tus miedos y que los está exponiendo de manera que te sorprendes al sentirte desvalido, descubierto, sorprendido en tu propia soledad,  en tu ninguneidad. Nada hay más terrible que saber que no se es nada ante la inmensidad de lo exterior. Lo extraño, lo que no se ve de manera directa, lo desconocido aunque percibido, los seres que representan lo aberrante, la monstruosidad que siempre parece salida de algún lugar remoto y que, en realidad, es humana y solo humana…esto es lo que, con una maestría inigualable, consigue este genio eterno.

H.P. Lovecraft no muestra que los hombres sienten miedo a lo desconocido, sino que lo desconocido es habitualmente algo escondido en las sombras de la vida cotidiana, está al acecho y puede introducirse en ellas de manera completamente inesperada, aleatoria, porque sí. No hay control sobre el mundo. El hombre no es nada ante el universo incognoscible. Y cuando ese horror se instala en un lugar, los hombres acaban siendo seres suspicaces, esquivos, mezquinos, huraños… y es, en realidad, algo menos fantástico de lo que parece el que haya lugares, personas, situaciones o conjunto de hechos que acaben por convertirse en grotescos, perversos, un horror inconcebible, sobre todo cuando, desde la periferia, se está como observador del espanto.

Arkham podría ser cualquier lugar del mundo y todos podríamos haber estudiado en Miskatonic University; cualquier hombre perdido podría encontrarse con Dagon; todos podemos llegar a un lugar donde seres de otros universos embargan el lugar con fétidos olores y descomunales huellas de pisadas en el camino; quizá algunos hombres hayan visto representados en lienzos escondidos en un subterráneo estudio, los retratos de engendros que amenazan desde el subsuelo a toda una ciudad… Y, ¿por qué no?, ¿quién no ha soñado desde los muros grises del encierro, asomado a la ventana de su imaginación con mundos, seres y paisajes imposibles? Solo un cuerdo enfermizo podría no haberlo soñado…

En sintonía con Machen podría decirse que la literatura de H. P. Lovecraft puede llevar al éxtasis, como si de un orgasmo se tratara,  y es por eso que, a pesar de que su forma de plantear el terror es peculiar y algo excéntrica, puede considerarse como uno de los grandes autores de la literatura fantástica y de horror de todos los tiempos. Es excitación de los sentidos, no es recreación intelectual con usos del lenguaje absurdamente abstractos o complejos,  sino emoción, o más bien conmoción de los sentidos y emociones. No hay un recreo en los pequeños detalles, salvo alguna excepción, sino en una trama deliberadamente trazada como una calle ancha por la que se pasea observando todo el paisaje.

Un detalle tiene este autor que lo encumbra sobre otros muchos, a mi entender, y es su capacidad de realizar un planteamiento inicial de los relatos impactante emocionalmente independientemente de que posteriormente el mismo desarrollo de la trama sea más o menos terrorífico o incluso acertado. La capacidad de atraer al lector desde el inicio es, con mucho, una  de las cualidades y peculiaridades de este escritor. Así, por ejemplo, en El Intruso muestra una desolación inicial del personaje tan impactante que resulta casi imposible no sentir lo que él siente, esa soledad honda y terrible que todo ser humano ha sentido, o como en Arthur Jeremyn donde afirma con una rotundidad que hace saltar las lágrimas, por su sencillez, una serie de conceptos e ideas sobre la vida, la ciencia, la decadencia humana, el mal, y lo que la verdad esconde: el terrible hecho de saber que el saber la verdad es un hecho terrible, tanto, como para cometer suicidio. Todo, en un solo párrafo.

Por otro lado los escenarios oscuros, las deformidades y desolación de los paisajes, lo escondido en lugares recónditos pero cercanos, los cementerios que aparecen siempre profanados por hombres ávidos de ciencias que acaban siendo pseudociencias perversas, pinturas perfectas que son retratos reales de seres monstruosos que conviven en nuestras catacumbas (en nuestros patios traseros), extrañas figuras de Dioses de otras dimensiones o tiempos que pervierten el orden cósmico y vuelven locos a los hombres, o seres de otros mundos que en unión carnal y litúrgica con hombres degenerados traen el horror a la tierra… o sueños nítidos llenos de lugares fantásticos de donde el escritor bebe y se alimenta, no para triunfar sino para ser feliz dentro de un mundo que no puede existir en este y que, contado de manera prosaica es absurdo, y cuya verdad es la muerte para el escritor y el reinado del mundo materialmente obsceno.

Leer a este genio literario es un regalo casi azaroso del destino y, por tanto, una experiencia única e inestimable.

Y como recomendación, aunque cualquiera de sus relatos es adecuado para iniciarse en su lectura, os propongo la lectura de El modelo de Pickman dado que, a pesar de no formar parte de sus escritos más contundentes a nivel narrativo, sí lo es en cuanto a muestra del horror, lo macabro y lo insólito ¡Que las paséis canutas!

El modelo de Pickman

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