McReady. Capítulo 5.  HUMBERSTONE

por María Larralde

 

Colores y colores y colores, y colores. Los días son muy coloridos en en el desierto. Sequedad, tierra cuarteada, arena rojiza, calor. Pasar en este erial tanto tiempo no era nada aburrido. La riqueza visual era tan amplia en ese apartado lugar que mi cerebro no paraba de sentir emociones, recordar escenas del pasado y proyectar el futuro. Las noches las pasaba andando, cantándole a la nada, una nada estrellada y profunda. ¡Qué bien se está solo! Aunque echaba de menos a John, su alegría, su viveza, su necesidad de mí. Mola que le necesiten a uno. Y aunque mi costumbre es no pasarme de sentimental, no por nada, solamente es una actitud que tomé ya de niño al quedar huérfano, sentir que alguien te necesita llena tu vida de sentido.

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