1-Prefacio

La criatura salió a la calle percibiendo, por vez primera, la calidez del sol posándose sobre la piel que había usurpado. Sí, ahora era dueño de una apariencia semejante a la de aquellos vagabundos que le estaban retando con insultos y navajas desenvainadas. Ahora era consciente de poseer un cuerpo que la permitiría apropiarse de una parte del expuesto botín que contenía aquella vieja urbe de adobe y cemento, cuyo nombre todos habían olvidado.

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